Problemas más frecuentes causados por verdinas y líquenes en edificios

La fachada de un edificio es como su piel. Se trata de la capa más externa, la que siempre está en contacto con el ambiente y sufre las consecuencias inmediatas de los fenómenos meteorológicos y de la contaminación. La aparición de verdina y líquenes está propiciada por la acumulación de agua y humedad durante periodos prolongados de tiempo. Esos microorganismos degradan el material de la fachada.

No solo los edificios históricos pueden presentar este tipo de problemas, aunque es cierto que son el primer ejemplo que se nos viene a la mente. Cualquier fachada puede sufrir los efectos negativos de líquenes y verdinas si no realiza un correcto mantenimiento.

¿Por qué aparecen los líquenes?

Los líquenes son capaces de asentarse sobre prácticamente cualquier superficie. Tan solo necesitan una zona sobre la que arraigar y unas condiciones óptimas de humedad. Cuando se adhieren a una roca o superficie similar, poco a poco la van descomponiendo, desprendiendo a nivel casi microscópico los granos minerales. La humedad no solo propicia la aparición de líquenes: cuando el agua penetra en las grietas resultantes de la erosión, agrava el problema.

Factores que intervienen en la aparición de líquenes y verdinas

Hay muchos factores que intervienen en la conservación de una fachada en buenas condiciones. A continuación, resumimos algunos de los más relevantes:

  • Material constructivo: hay materiales más propensos a la aparición de líquenes y verdinas. El motivo es que son más porosos y tienden a acumular más humedad. Un claro ejemplo son las fachadas construidas con piedra natural, en la que no es inusual ver parches de verdina en aquellas zonas que pasan más tiempo en contacto con el agua.
  • Orientación de la fachada: las verdinas y líquenes suelen aparecer en la cara norte de los edificios. Esto se debe a que el sol incide desde el sur, por lo que en caso de lluvia la fachada norte permanecerá húmeda durante mucho más tiempo. En menor medida ocurre con la orientación oeste.
  • Clima de la zona: en las zonas lluviosas, como es lógico, el riesgo de aparición de moho, líquenes y verdina es mayor
  • Frecuencia de mantenimiento: es mucho más probable que un edificio en el que no se realiza mantenimiento desarrolle problemas de humedades, que con el tiempo pueden desencadenar en la aparición de verdinas. El mejor método para evitar que aparezcan es limpiar frecuentemente las zonas propensas a la humedad y aplicar elementos protectores, como puede ser la pintura. No obstante, a veces no es posible limpiarlas por su difícil acceso.
  • Existencia de barreras que eviten el contacto continuado del agua, como por ejemplo, canalones o zócalos.

Impermeabilizar la fachada

Tan importante es la limpieza preliminar como la posterior protección que se aplique a la fachada. En el mercado existe una gran variedad de productos destinado a la prevención o tratamiento de humedades. Precisamente por eso puede que la elección del producto adecuado sea complicada. Es necesario conocer bien el material que se debe proteger y cómo la composición y propiedades del producto que se va a utilizar le afectarán tanto a corto como a largo plazo.

Lo que tienen en común todos esos productos es que proporcionan un acabado impermeable, pero siguen permitiendo que el material transpire. Esto es muy importante para que la humedad no se acumule en el interior de los muros.

Puede contar con la dilatada experiencia de los profesionales de Divel para eliminar los líquenes y preparar la fachada para resistir durante mucho más tiempo libre de microorganismos.

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